Sabia de muy buena tinta que los bonitos ya no estaban por estas aguas, o por lo menos en las cantidades que meses antes habíamos tenido oportunidad de localizar, debido en gran medida a los profesionales que se han dedicado a llenar sus redes con cantidades superiores a 15.000 ejemplares en un sólo día. Sí, lo he dicho bien, en un sólo día pescatas de más de 15.000 ejemplares, para que después digan que los que hacemos daño somos los recreativos, pero bueno de eso ya hablaremos también más adelante si es posible.
En fin, cañas a bordo y en busca de algún depredador que se encontrase por nuestras zonas de pesca.
Al empezar a caer la tarde, nuestras amigas las chovas aparecieron y comenzamos a recordar por que es tan mágico este lugar (como dice mi "tovarich" Nicola Zingarelli). No eran muy grandes, pero nos hicieron disfrutar como niños con zapatos nuevos.
En época de pocos peces, a falta de pan, buenas son tortas y Lucas, Daniel y un servidor nos lo pasamos en grande.
Todos los ejemplares, como siempre, fueron devueltos al agua. C&R.

